Bruce Lee. Solo el nombre basta para identificar a una leyenda de las artes marciales siempre vigente en la memoria del público. Sus capacidades, destreza y personalidad fueron tan magníficas que contagió y extendió el auge de la disciplina por todo occidente y exportó el talento a otras ramas, llegando a incursionar en el cine, la filosofía y la literatura. Generó una devoción en aficionados de todo el mundo. Todo lo conseguido, parece, será imposible de nivelar.

La magia del recordado artista marcial se fue tempranamente en 1973, cuando apenas tenía 32 años. Desde entonces han aparecido varios "descendientes", catalogados bajo el mote de nuevos herederos. Tarea difícil ser igual de innovador, pensador, carismático, perspicaz y habilidoso. El último se llama Ryusei Imai. Radicado en Japón, es solo un niño de siete años que por el fanatismo entrena arduamente, demostrando una enorme disciplina, para poder ser como su ídolo.